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El Ozono en el Aire Acondicionado
En los ambientes cerrados y habitados el aire
se satura rápidamente de dióxido de carbono (CO2), hasta el punto
de que muchas veces se hace irrespirable; pero lo más perjudicial
es la inhalación de sustancias orgánicas de diversa naturaleza que
puedan dar ocasión a malestares, incluso graves, en algunas de las
personas presentes.
Es necesario entonces, y de suma importancia,
extraer el aire viciado de un ambiente y sustituirlo por aire puro
tomado del exterior.
Los acondicionadores de aire son instalaciones
en las cuales se estabilizan y mantienen automáticamente en los
locales las condiciones del aire en lo que se refiere a su temperatura,
grado de humedad, pureza y velocidad, con absoluta independencia
de las condiciones del aire exterior.
Durante el invierno, el aire
se calienta y humidifica o deseca convenientemente mediante dispositivos
adecuados, manteniéndolo en los niveles de calor y humedad deseados.
Durante el verano se procede a refrigerar el aire cuando sea necesario,
bien mediante agua fría o con instalaciones frigoríficas. Hablar
de aire acondicionado es sinónimo de confort o necesidad.
Confort,
porque vamos a proporcionar una temperatura ideal y grado de humedad,
durante las cuatro estaciones del año, y a aportar el número de
renovaciones de aire suficientes, para que éste nunca llegue a enrarecerse
por los agentes extraños que se producen en los locales, como son
humos, alquitranes del tabaco, transpiración de las personas, etc.
Acondicionar todo el volumen de metros cúbicos de aire supondría
tener que instalar equipos de calor o frío por lo menos cuatro o
cinco veces más potentes, y eso, hoy por hoy, en la mayoría de los
casos es prácticamente imposible por su costo.
La solución consiste
en regenerar el aire que disponemos, ya sea en recirculación o en
aire de renovación mediante la incorporación de unos filtros adecuados
que retengan gran parte de sustancias sólidas (polvo). Efectivamente
este sistema mejora bastante el aire que soportamos.
Existen multitud
de sustancias que los filtros no pueden retener que siguen circulando
en el ambiente, verdadero caldo de cultivo para estos seres (bacterias,
virus, etc.) que van multiplicándose constantemente. De forma que
llega un momento en el que la atmósfera se hace irrespirable, y
es ahí cuando se abren ventanas para poder aportar un poco de aire
nuevo.
Cuando esto sucede, si estamos en invierno naturalmente baja
la temperatura del local, o si es verano, sucede lo contrario. En
este momento, es cuando se piensa que la instalación de acondicionamiento
de aire resulta insuficiente.
Ya ha sucedido que una instalación
de acondicionamiento de aire o un aparato climatizador no se utiliza
porque con el aire del exterior penetran olores desagradables en
el local, e incluso gases perjudiciales para la salud. Esto es especialmente
peligroso en las plantas interiores de edificaciones en calles de
mucho tráfico.
Lo que se puede hacer es mejorar las instalaciones actuales aportando
oxígeno en el aire empobrecido de éste, y que se va extinguiendo
en su misión oxidante. La solución más económica y eficaz que existe
hoy es la aplicación del OZONO, ya que es la forma
más enérgica de desinfección que existe que puede ser manejada sin
riesgo ni contraindicación.
La producción de ozono por procedimientos
artificiales se efectúa por medio de generadores de Ozono u ozonizadores
que mediante un perfecto cálculo y temporización, pueden dosificar
el necesario según el tipo de ambiente (más o menos enrarecido).
La instalación de un ozonizador en un grupo de acondicionamiento
de aire es bastante simple: basta con inyectar en la cámara de impulsión
el ozono producido por el generador, y el aire se encarga de distribuirlo
mediante los conductos por todas las zonas, igual que se distribuyen
las calorías o frigorías.
Concluyendo, el empleo del ozono en las
instalaciones de aire acondicionado representa las siguientes ventajas:
- Un perfecto saneamiento. Eliminación de gérmenes.
- Una mayor comodidad, aumentando la zona de confort en varios grados.
- Un ahorro considerable de calorías o frigorías según el caso.
- Un consumo de energía eléctrica muy pequeño.
- Una economía en el consumo de los ventiladores por la reducción del caudal de velocidades de circulación.
- Una aportación de aire nuevo exento de cualquier contaminación.
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